3 señales de que necesitas atender lo que está pasando en tu relación

In Blog by Isandra Munoz Bonilla

No para tomar decisiones impulsivas … sino para dejar de darte la espalda a ti misma

En la mayoría de las relaciones la crisis es inevitable. No siempre vamos a estar de acuerdo, conformes o vamos a querer caminar en la misma dirección. Y no por eso la relación se descarta. Idealmente se trabaja en ella. O mejor aún, las partes trabajan consigo mismas para estar en mejores condiciones de acercarse y relacionarse mejor.

Pero no siempre es así

A veces nos tapamos los ojos, nos damos la espalda y terminamos acostumbrándonos a lo que hay. Siendo resilientes y no proactivos. Y de la mano del conformismo, renunciando a más espacios de paz, plenitud y felicidad.

Otras veces sí nos atrevemos a mirar, aunque lo que nos sea evidente sea la confusión. No sabemos si quedarnos o irnos, si insistir o soltar, si lo que vivimos es una etapa… o una señal de que algo profundo necesita transformarse.

Y también hay momentos en los que una parte de nosotras sí lo sabe. Nos queda claro que algo dentro ya no se siente bien. Que hemos normalizado demasiado. Que estamos sobreviviendo en lugar de vivir.

Y aunque estemos alineadas con no tomar decisiones impulsivas —ni hacer movimientos radicales—, el no mirar lo que nos pasa- o mirarlo sin hacernos cargo, nos mantiene paralizadas.

Por eso, comparto contigo tres señales que pueden estar diciéndote: “Me toca mirar y hacerme cargo”.

2. Ya no te permites ser tú

Te adaptas tanto que te estás apagando. Descartas lo que gusta hacer y quien te gusta ser para evitar… Te haces chiquita para no incomodar, ser juzgada o ser minimizada. Para complacer y que te quieran. De esta forma, poco a poco te has ido invisibilizando y desconectando de la luz de tu ser.

2. Sientes que te estás traicionando

Te has amigado con el silencio, aun cuando estés inconforme. No expresas lo que sientes cuando lo sabes… y hay veces que ni lo sabes, pues has olvidado la práctica de escucharte. No te estás siendo fiel a ti misma, y mientras más te adaptas a esta forma de ser, más te alejas de ti.

3. Sabes que ignorar lo que sucede no lo va a resolver

Una parte de ti reconoce el lugar contraído, incómodo y doloroso donde te encuentras, aunque te has acostumbrado a justificarlo. Puedes decirte que “no es tan grave”, que “todo el mundo pasa por eso”, que “ya se le pasará” o “ya se me pasará”. Pero una parte de ti ya no te cree. Esa parte quiere moverse a algo distinto y probablemente no sepa por dónde empezar.

Si te has identificado con alguna de estas o incluso con todas, no es razón para tomar decisiones drásticas o impulsivas.

No necesariamente estás lista para separarte.

Muchas veces una separación no es el primer paso- a menos que haya situaciones apremiantes que considerar. Y no es lo que promuevo. Lo que sí promuevo es salir del estancamiento. Buscar ayuda, aunque seas tú la única interesada en hacerlo.  En ese caso, que te ocupes de ti.

De vuelta a ti

El llamado a regresar a ti no es un llamado a tirar por la borda tu relación con otras personas. Es abrir paso a la posibilidad de transformar lo que ya no se sostiene, en algo más saludable- y por ello, también más feliz. Para no dejar la inacción a cargo de la calidad de tu vida y la de tus relaciones. Para abrirte a la posibilidad de un futuro positivo para ti y los tuyos.

A la vez, es una invitación a revertir la separación tuya, contigo. Porque sólo cuando te giras hacia ti y te miras atentamente con amor y valentía, puedes empezar a transformar lo que duele en algo más saludable… ya sea dentro de la relación, o fuera de ella.

Y esa decisión merece ser consciente.

Si estás en ese punto donde ya no deseas seguir como si nada, te invito a volver tu mirada hacia ti. A escucharte con honestidad y a permitirte hacer espacio para lo que sientes y necesitas. Luego, crea una intención clara y contundente acerca do le que deseas lograr en esta etapa y allégate los recursos que necesites para apoyarte en el camino.

Son unos primeros pasos para romper la inercia y encaminarte de manera consciente. Ya sea permitiéndote darle una oportunidad de crecimiento y transformación a tu relación actual o completando su ciclo y redefiniéndola con nuevos acuerdos, como corresponda. Comprometiéndote a que harás lo necesario para que no quede al azar la posibilidad de que vivas en plenitud, al priorizar salud, amor propio, bienestar y la esencia de tu ser.

Si mis palabras te resuenan, esta es tu señal para accionar, y comenzar a atender tu relación empezando contigo.


Compártelo con alguien que esté atravesando un momento de duda o gran transformación en su relación. Y si sientes que necesitas acompañamiento para mirar tu situación desde otro lugar, puedes escribirme para una consulta de claridad gratuita. Estoy aquí.