La risa que humaniza y trasciende
Hay quien piensa que me río de todo… y la verdad es que sonrío mucho y me río mucho. Y no por burla o evasión de lo que acontece y las emociones que provoca. Mas bien, ante la adversidad, persigo sostener una visión positiva posible y en puro gozo.
Así, me río porque he aprendido a reirme conmigo misma. Porque sé que soy un ser evolutivo, en constante transformación personal, y que en cada desafío hay oportunidades que me invitan a crecer. Mi risa es fe, es gozo, es gratitud. Es un reconocimiento profundo de que la vida, incluso en momentos de atravesar miedo, confusión y desesperanza, me puede acercar a lo bueno, lo hermoso y lo santo. Y en cada instante, mi ser puede saberlo, anticiparlo y celebrarlo.
Hace poco me invitaron a una entrevista de podcast para hablar sobre mis experiencias como coach del programa Separación Consciente — la compartiré próximamente. Si escuchas la conversación, verás que la risa y el humor están presente, incluso cuando abordo temas profundos. Y es que me encanta lo que hago, lo que descubro, lo que aprendo mientras vivo mi vida y también cuando acompaño a otros.
Reir no para evadir, sino para expandir
Reconozco mi risa como una que abraza y acepta lo que está presente y no pretende descartarlo. A la vez, nace cuando me maravillo en reconocer un nuevo reto como posibilidad de expansión.
Acompañar desde el gozo y el propósito
Además, lo que escuchas en mi risa es mi gozo por ser y vivir mi propósito. En ocasiones, elijo hablarle un poco de esta característica mía a quienes no me conocen. Especialmente si llegan a mí en medio de procesos relacionales difíciles.
Sé que van a estar sensibles a cómo les recibo, veo y escucho. Por ello, anticipo que a algunos puede sorprenderles, que tras detenerme conmovida a escucharlos acercándome desde mi ser a la experiencia dolorosa que atraviesan y expresar mi empatía, de pronto se encienda mi alegría y entusiasmo al compartirles el camino de transformación que puedo acompañarles a recorrer.
Sostener procesos difíciles con fe y visión
Ciertamente, la energía que se enciende en mi no es falta de empatía. Es más bien el resultado de la fe sostenida. Mientras una parte de mi se detiene y conecta con el dolor desde el cual me hablan, otra parte de mí ya los visualiza en el otro lado: más conectados consigo mismos, más libres, más alineados, más en paz.
En esos casos, mis emociones nacen desde esa visión que ya he comenzado a sostener para ellos. Cimentada en la fe acerca del futuro positivo posible que se abre ante quienes se desafían a crecer ante la adversidad. Especialmente, cuando eligen recorrer el camino que la vida les muestre para ello. Entonces, el asomo de mi alegría gozosa es inevitable.
Mi forma de acompañar con empatía, fe, visión y propósito
Es mi manera de servir. Acompañando con empatía, compasión, fe, visión y propósito. Anclada en mi humanidad y también en lo más profundo, sagrado y expansivo de mi ser. Siendo y permitiendo ser. Puro gozo.
¿Estás atravesando una transformación relacional y deseas ser acompañada con visión, fe empatía y gozo? Contáctame para agendar una sesión de claridad gratuita y que exploremos la posibilidad de trabajar juntas a través del programa de coaching Separación Consciente.
Si te inspira o te hace reflexionar este escrito, compártelo para seguir expandiendo su alcance.

Isandra es educadora y Coach de Relaciones especializada en generar relaciones auténticas, amorosas, sanas y felices- comenzando con la propia. Y si toca pensar ese momento, también apoya a personas que deseen transicionar una ruptura, separación o divorcio de forma respetuosa, sana y consciente.
La exabogada es madre, amante de la naturaleza y apasionada del aprendizaje continuo. Disfruta su vida explorando nuevas formas de cocrear un mundo más amoroso, sano y feliz.

