Mujer contemplando en silencio, símbolo de intención durante una separación

¿Quién vas a ser tú cuando te duela el alma?

In Blog by Isandra Munoz Bonilla

La intención clara durante una separación: ancla, guía y acto de fe


Cuando la vida cambia de forma irrevocable

Hay momentos que marcan un antes y un después.

Cuando sabes que lo que viene va a ser nuevo. Y, por consecuencia, lo que conoces ya no va a ser como alguna vez lo fue.

Una ruptura lo sacude todo. Incluso quien nos hemos conocido ser.

Y mientras se dan las experiencias que irán creando y moldeando a la nueva tú, hay espacios en blanco, inciertos, llenos de preguntas y pocas respuestas.

Tu centro interno: esa parte de ti que permanece

A la vez, coexiste una parte tuya que es intocable. Que es pura, que es sabia, que es esencia y que es sagrada.
Una parte tuya que te sostiene, si te enfocas en recurrir a ella.

Y es desde ese lugar que queremos hacer un compromiso con nosotras mismas:
crear esa intención que te recuerde quién eres.

La intención como ancla, guía y acto de fe

Esa intención que nace de una decisión interna donde eliges cómo te propones navegar este proceso —aunque tal vez no te sientas lista o equipada para hacerlo.

Esa intención que creas porque confías en que lo que necesites va a llegar.
Las señales.
Las palabras.
Los recursos.
Las lecciones.

Lo sabes porque tienes fe en que no importa lo que esté pasando hoy, un futuro positivo sí es posible para ti.
Porque, aunque por momentos lo hayas dudado, en el fondo sabes que la vida no vino a excluirte.
Tú sí te mereces todo lo bueno que la vida puede ofrecer.

Pero te toca a ti apostar a ello, sostener la esperanza, confiar en que la vida te va a guiar y buscar y recibir todo el apoyo que necesites para lograrlo.
Nadie puede hacer esto por ti. Te toca a ti.

Mi experiencia: cómo una intención silenciosa me sostuvo

En mi caso, yo estaba clara que quería tener un proceso respetuoso, cordial y con buena comunicación, centrado en el bienestar de los niños.
Sin embargo, pronto comencé a considerar que mi calma y temple usual podrían no estar disponibles para mí cuando más los iba a necesitar.

Resulta que no sabía qué hacer con mis nuevas emociones. Como eran tan intensas, creo que me empezaron a asustar un poco.
Recuerdo bien que en mis oraciones, y cuando hablaba conmigo misma, declaraba que no quería convertirme en un monstruo…

Esencialmente, no me quería perder en el camino.
Tampoco quería cerrar mi corazón a volver a amar.

En fin, que tenía una idea general de lo que deseaba… pero no tenía idea de cómo lograrlo.

Aun así, no perdí la fe de que lo lograría.
Sostuve mi propósito una y otra vez mientras pedía en mis oraciones ser guiada en el camino.

Y sí, los recursos que yo necesitaba fueron llegando. Y de formas inesperadas.
Poco a poco iba creciendo en formas maravillosas.

Por ejemplo, me eduqué y me equipé para comunicarme y relacionarme mejor, en lugar de evadir o preferir silencios cuando las palabras eran necesarias.

Una de las grandes lecciones es que esa comunicación comenzaba conmigo misma.
Me tocaba conocerme mejor para entonces comunicarme ofreciendo el contenido adecuado y hacer las preguntas adecuadas.

Tiempo después supe que había estado creando y sosteniendo lo que algunos maestros llaman una intención —aunque no la había plasmado en papel. Más tarde aprendí también lo importante que era escribirla y documentarla.

Quién eliges ser… incluso en medio del dolor

Vivencias como estas, así como las que he visto en la vida de mis clientes, son las que me mueven a invitarte a crear tu intención.
Una intención que te sostenga y te apoye a regresar a ti durante tu proceso de separación o divorcio. Porque una intención durante una separación no solo te acompaña, también es catalítico para tu transformación.

¿Quién vas a ser tú cuando te duela el alma en esta etapa tan dolorosa de tu vida?

Vas a ser quien tú elijas ser de forma consciente.
Y como no puedes escapar de tu humanidad, también vas a ser quien seas de forma inconsciente.

La diferencia es que, si has creado una intención clara y contundente, habrás creado tu propio mapa para volver a ti y siempre podrás consultarlo cuantas veces lo necesites.

¿Y ahora qué? Tu nuevo camino comienza en ti

Y luego de crearla, te corresponderá mantenerla viva.
Como una luz de referente para encaminarte de vuelta a tu centro.

A la vez, sabiendo que cuando aceptas esa intención como un compromiso contigo misma, también aceptas crecer.
Porque no basta con desear… también necesitas convertirte en quien puede sostener lo que desea.

Es ahí donde la intención se vuelve guía.
Camino.
Y maestra.
Y entonces, las puertas del cómo comienzan a abrirse por sí solas.

Y tú podrás elegir, una y otra vez, atravesar los umbrales que te transforman mientras creas el nuevo camino que deseas habitar.


Si deseas crear tu propia intención…

He preparado una guía gratuita que puede acompañarte paso a paso a escribirla y sostenerla. Por aquí tienes el enlace para descargarla.